La pasajera
A veces miras a tu alrededor y sólo puedes ver la suciedad de sus uñas, sus suelas desgastadas, sus pantalones rotos y sus muecas más terribles, adivinando lo mucho que sufrieron cuando contemplas ese disfraz de arrugas que les da relieve a sus rostros… No quiero contarte los dolores afilados porque, aunque los has vivido y los comprendes, siento en tus palabras un infructuoso consuelo. Prefiero tus abrazos envolventes… y tu silencio. Por qué atormentarme; bien sé que los capítulos amargos suceden a los felices y viceversa. Bien sé que este llanto cesará en breve, apenas durará minutos, tal vez horas… y la meditación que me absorbe puede que unos días. Para qué pararme a sufrir… PORQUE SUFRIR ES LA ÚNICA FORMA DE ENTERARSE de lo que te pesa dentro; de lo que te envenena y te mancha la sonrisa, de lo que te hace sentir desplazada de tu escenario de vida, de tu propia historia. ¿Y qué es lo que a mí me pesa? Que me he pasado la mitad de mi vida o más tiempo enf...